lunes, 29 de agosto de 2011

Intimos desconocidos

 
Estaba sentada tres mesas más al fondo, junto a su familia. Los pies le colgaban de la silla y los balanceaba divertida. En su boca, una pajita a modo de cigarrillo. Al lado de su plato, una gran copa de agua.
Jugaba a ser mayor. Movía su falso cigarro exagerando los gestos. Con una gracia y estilo fingidos y cómicamente tiernos. Sus compañeros de mesa aparentaban normalidad. Disfrutaba sintiendo que formaba parte del mundo adulto, que podía alcanzar aquello que aún le quedaba muy alto. En su infantil inocencia, ignoraba lo dulce de su momento y también lo efímero. En su infantil inconsciencia, no reparaba en que ya habría tiempo para todo.
De repente, algo que sucede le arranca el llanto. La vida se decolora y se focaliza en un solo momento; en una sola sensación. Enrojece y llora, desolada.
Se rompe como también nos rompemos los adultos. Nosotros, sin embargo, aprendemos a ocultarlo. Aprendemos a esconderlo, a ponerle barreras, a simular que todo marcha bien. Sería inconcebible producir lágrimas sin control en un restaurante, porque la vida nos ha decepcionado. Mejor lloremos por dentro. Mejor lloremos en soledad.


Al rato se repone. No era para tanto. No era una derrota. 
La próxima vez lo recordará.


Este fragmento pertenece a un nuevo proyecto que llevo elaborando en mi cabeza de forma más o menos consciente y finalmente he decidido poner en el papel. Se llama "Pequeños relatos sobre gente anónima". Inspirada en todas aquellas personas desconocidas que al observarlas, han despertado algo en mí. Que me han hecho imaginar. Que tienen luz propia.

miércoles, 6 de julio de 2011

Esperando mi tren

(...)
En un quiero y no puedo van pasando mis días,
añoro viejas utopías y melodías
Con la mirada perdida entre las vías de esta estación,
se me marchita el corazón y la esperanza cogió el tren anterior.
El tiempo se me escapa, la duda me tiene rehén y sé que nada va bien,
mientras en el andén sigo esperando mi tren,
¿Esperas tu conmigo?

Y asi paso mis días, (esperando mi tren)
con la mirada perdida entre las vías (esperando mi tren)
Noches demasiado frias (esperando mi tren)
ahora pienso eso que decías...

Últimamente me siento muy identificada con esta canción. Mientras la escucho pierdo mi mirada en el vacío y me dejo envolver por sus versos, como si fueran dirigidos a mí y como si hubiera más gente como yo.
No obstante tengo claro algo; no esperaré mi tren pasivamente. Haré el esfuerzo de buscar el que realmente quiero coger.

lunes, 23 de mayo de 2011

Anochecer


Observo el vecindario al anochecer desde mi terraza y me parece otro.
La luz tenue y azulada que proporciona el poco sol que resta, tiñe las paredes, los tejados, y el cielo. Destacan sobre ella los tonos amarillos de las ventanas; algunas con cortina, otras con un cristal traslúcido y otras, simplemente abiertas.
El aroma de la cena de alguna casa, se cuela entre las calles llenándolas de una entrañable sensación de hogar.
Inevitablemente me pregunto quién cocinará y para quién lo hará. Quiénes se sentarán en la mesa y si lo harán felices. Si sonreirán con paz y se sentirán
tranquilos y confortables. Luego tal vez miren la televisión y más tarde se acuesten, en ese momento amargo en el que todo se apaga y la soledad se acentúa.
Recuerdo en mi terraza también, los momentos que de niña pasé en ella. Observando el cielo con el telescopio. Sintiendo un poco de aire fresco por las noches, en el ahogo del verano.
Me retrotrae a aquel momento, en el que el mundo me parecía lleno, inabarcable, mágico.

lunes, 16 de mayo de 2011

Perspectiva

¿Qué ocurre cuando el miedo a fracasar te paraliza?
Dejas de hacer cosas.
Esto y aquello mejor no. Me dan miedo las consecuencias. No sabré afrontarlo. No sabre encarar una derrota.
¿Qué ocurre cuando arriesgas y ganas?
Fue suerte. En realidad no hice mucho. Las cosas simplemente salieron así.
¿Ves lo que pasa cuando te infravaloras?, ¿observas el perjuicio de no valorar tu peso en la ecuación?

lunes, 9 de mayo de 2011

Raíces

Al final, regresamos a las raíces. A aquel núcleo que nos hace sentir bien. A nuestra identidad. Nuestra casa, nuestro pueblo, nuestra ciudad. A nuestra gente y a nuestras cosas.
Probablemente si mis raíces pudieran medirse como las de este árbol, serían así que vastas. Porque nada me hace sentir más segura que mi origen.
Otras personas, sin embargo, prefieren no echar raíces. Volar. Viajar y vivir a temporadas en otros lugares. No les pesa como a mí, el esfuerzo de volver a empezar. El esfuerzo de, de algún modo, deshacer nuestra maleta interior para volverla a llenar.
Toda salida del lugar de partida es, aún así, enriquecedora. Y todo cambio da luz a un lado antes sombreado, pero, aún así, en el fondo todos queremos finalmente enraizar.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Vida

Realmente es sorprendente la sensación de cuidar algo, de crear algo. De ver como crece y como cambia. De sentir que los esfuerzos que le dedicas florecen. De saber que tú lo has ayudado a ser hermoso.

domingo, 1 de mayo de 2011

Perdidos

Somos pececitos perdidos en un gran mar esperando algun dia saber quienes somos realmente. Qué es aquello especial que aportamos al mundo. Cuál es la respuesta y el significado a todo.

Aprender a vivir con incertidumbre es probablemente tan dificil como inevitable.

viernes, 29 de abril de 2011

When it rains

Me gusta cuando caen las primeras gotas de lluvia y el suelo, aún en parte seco, comienza a llenarse de pequeñas y rápidas motitas húmedas.

También me gusta cuando para distinguir si llueve o no, miro donde alumbran las farolas y aparecen rayitos de agua iluminados que hasta entonces eran poco visibles.

Se puede disfrutar de las pequeñas cosas o pueden ser totalmente obviadas.


http://www.rainymood.com/