Dejas de hacer cosas.
Esto y aquello mejor no. Me dan miedo las consecuencias. No sabré afrontarlo. No sabre encarar una derrota.
¿Qué ocurre cuando arriesgas y ganas?
Fue suerte. En realidad no hice mucho. Las cosas simplemente salieron así.
¿Ves lo que pasa cuando te infravaloras?, ¿observas el perjuicio de no valorar tu peso en la ecuación?

No hay comentarios:
Publicar un comentario